| La
iniciativa tiene dos partes bien diferenciadas, una destinada a la política
de seguridad de la información, que incluye la exposición
de motivos del Plan, su justificación, sus objetivos y el compromiso
del Gobierno navarro de destinar las infraestructuras y los recursos necesarios
para hacerlos efectivos, y otra en la que se desarrolla el denominado
catálogo de proyectos y productos finales, articulado en diez programas
operativos (cada uno se despliega en un número variable de entre
dos y cinco proyectos técnicos) que aluden a la organización
de la seguridad, la adaptación a la legislación vigente,
el aseguramiento de los entornos, la detección y monitorización,
el seguimiento y la auditoría, la eficiencia en el control de acceso,
la seguridad en el ciclo de vida de desarrollo, el modelo de confianza
en las transacciones electrónicas, la continuidad en la actividad
y la seguridad de los archivos de documentación en papel. |
|
|
No
es habitual, en el ámbito de las administraciones públicas
españolas, toparse con acciones tan bien enfocadas en seguridad
de la información, y menos todavía aprobadas por las más
altas instancias competentes, en el caso que nos ocupa, un gobierno autonómico.
Esperemos que cunda el ejemplo en otras administraciones del país,
incluida la general del Estado, a la que su tamaño y complejidad
no excluyen de la necesidad de definir un plan moderno de seguridad de
la información en el que se contemple, por citar dos hitos, un
esquema real de la organización de la seguridad de la información
y de la seguridad TIC en los ministerios, o la estrategia de continuidad
de las actividades de los mismos ante contingencias que afecten con severidad
a los sistemas de información tecnológicos. ¿Quién
dijo que todo estaba hecho?
|