¿A poco que haya contexto, millones de personas al oir este nombre saben que se trata de una compañía del sector de antivirus. Y esto, tiene su lado bueno.
Esta multinacional de origen español, nacida en 1990 y que registra hoy una facturación superior a los 100 millones de euros, ha ido creciendo con el sector, proporcionando con su meritorio esfuerzo en I+D+i soluciones frente a código malicioso a hogares, profesionales liberales, pymes y grandes corporaciones, y haciéndose un hueco en el hoy cada vez más concentrado y competitivo mundo de los fabricantes de herramientas tecnológicas y prestadores de servicios de seguridad, en el que o compras o te compran. Lejos de amilanarse, la compañía fundada por Mikel Urizarbarrena ha decidido plantarle cara a firmas de tronío, como Symantec y McAfee, por poner sólo dos ejemplos.
|
|
Así, ha dado entrada en su capital a Investindustrial y Gala Capital, dos fondos de inversión que le proporcionarán medios para afrontar la autoproclamada estrategia “Panda 2.0”, que todavía –a fecha de cierre de esta edición– no se sabe a ciencia cierta en qué consiste, aunque bien puede sospecharse que tendrá por finalidad crecer en todos los mercados –especialmente los corporativos– y en los frentes tecnológicos de protección en los que el fabricante está ausente, no descartándose necesariamente para conseguirlo salir de compras y, por supuesto, fichar a profesionales de TI de reconocido prestigio para reforzar su equipo de gestión (Dinares hay para ello).
Toca, pues, aplaudir la iniciativa y desear suerte a los protagonistas en la consecución de sus objetivos. Si San Jorge pudo matar al dragón, ¿por qué Panda no va a poder conquistar nuevas fronteras?. |
|
 |
|
|