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| Carlos
García Perales, director de e-Security de Bull España |
«Bull
ha sido capaz de convertir un área competencial como es la de seguridad
en un área de negocio»
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No es habitual encontrar multinacionales clásicas
el sector de tecnologías de la información que apuesten por
la seguridad TIC en el mercado español; en la mayoría de los
casos más por ignorancia de sus gestores locales que por falta de
posibilidades de negocio. Bull España constituye una honrosa excepción.
A través de su unidad especializada, integrada por más de
cincuenta expertos, ha sabido configurar un portafolio de oferta nada desdeñable,
cuyo éxito está avalado por las numerosas referencias que
hoy puede exhibir, algunas de las cuales comenta en la presente entrevista
su director de e-Security, Carlos García Perales. |
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¿Qué es e-Security y en dónde se ubica en el entorno
de Bull España?
E-Security es la unidad de Seguridad TIC, dependiente del área
de consultoría e integración de sistemas de Integris, la
división de servicios de Bull
Hay que reconocer que Bull, en comparación con otras
compañías clásicas de TI, está demostrando
una gran competencia y visión en el multidisciplinar sector de
la seguridad TIC.
Aunque ahora ha llegado el momento de dar el salto, la seguridad
para Bull ha sido siempre un aspecto esencial en las TIC. Un repaso por
nuestra historia lo demuestra: participamos en el desarrollo de la una
metodología de seguridad Melissa, de gran repercusión en
Europa; inventamos la tarjeta inteligente, una de cuyas aplicaciones aunque
no la única ha sido la de seguridad; desde hace años,
aportamos al mercado soluciones tecnológicas de administración
centralizada de seguridad en entornos heterogéneos y para entrada
única...
Antes lo que hacíamos en seguridad era apoyar a otras unidades,
que es el modelo mantenido hoy por otras compañías TIC de
un entorno similar al nuestro. Sin embargo, con e-Security hemos subido
un peldaño, tras detectar que había en el mercado proyectos
de seguridad con gran valor en sí mismos. Hemos sido capaces de
convertir un área competencial en un área de negocio.
¿Cómo se enfoca la seguridad en la unidad de e-Security
de Bull?
Manejamos, interna y externamente, el concepto de seguridad
activa, que funciona adecuadamente en un mundo en el que los riesgos son
mayores ante el incremento de intercambios de información a través
de la Red. La porosidad de los sistemas de información y de las
aplicaciones es superior a la de antaño, con lo que las amenazas
se han disparado. Sucede, además, que al ser el mercado un entorno
de fuerte competencia entre empresas, éstas se ven abocadas a incorporar
a la carrera nuevos servicios y aplicaciones. En esta situación,
los departamentos de seguridad tienen muy difícil asegurar que
esas incorporaciones se están llevando a cabo con una garantía
mínima de control si no utilizan fórmulas rápidas
y eficientes de solución. Para Bull una de esas fórmulas
consiste en lo que se denomina sistemas de información de seguridad,
que deben ser diseñados y construidos por los departamentos de
seguridad e implantados de manera paralela a como se hace la implantación
de los sistemas de información de gestión, corporativos
o de negocio.
Es en este escenario en el que concibe Bull los servicios y las herramientas
tecnológicas capaces de realizar un análisis e identificación
continuos de las brechas de seguridad de los sistemas y de las actividades
maliciosas de manera parelela a la ejecución normal de las transacciones,
y que a partir de esto sean capaces de producir alarmas y de llevar a
cabo acciones correctoras.
Ésta es una primera vertiente de la seguridad activa, en la que
todo es coste para la empresa. Pero hay una segunda vertiente: la necesidad
de convertir los proyectos de seguridad en proyectos de negocio, a través
de los procesos de certificación electrónica, de las redes
de confianza y de la implantación y uso de la firma electrónica.
Es sabido que los intercambios de valor entre las empresas en la Red adolecen
de confianza. La firma electrónica y la certificación se
presentan como la solución. Creo que ahí las compañías
deben mostrarse activas en la búsqueda y conformación de
comunidades virtuales que les permitan la realización de transacciones
en un ambiente de confianza. Y en esos entornos pensamos que las organizaciones
pueden encontrar nuevos modelos de negocio, pueden mejorar sus ratios
de negocio, o pueden mejorar su productividad interna.
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«Nuestra
previsión es alcanzar una cifra de negocio de 1.500 millones
de pesetas a finales de año»
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¿Podría citar algunas referencias de mercado?
Me cuesta mucho elegir, y además llega un momento en que no
se pueden contar todas. Diría que hay alguna en el área de
la consultoría digna de mención por lo poco común en
este país y en el resto de Europa: la realización del modelo
de implantación del modelo de gestión de la PKI de ámbito
vasco. Esta consultoría se realizó para siete entidades: el
gobierno vasco, las tres diputaciones forales y las tres cajas de ahorros
vascas, al objeto de construir una solución capaz de proveer tanto
un marco jurídico de relación entre las siete entidades mencionadas
en lo que tiene que ver con la certificación electrónica,
como un marco tecnológico, una arquitectura tecnológica, en
la cual cada una de estas entidades asociadas asume determinada función
en esa comunidad virtual. Bull ha ayudado en el desarrollo de los marcos
jurídico y tecnológico, y en la elaboración de la política
e certificación y del plan de negocio asociado.
Otro proyecto interesante es la construcción de la solución
de conexión de autenticación en la banca de empresas de BBVA.
Hay otras referencias, ligadas al entorno de la PKI, que tienen para nosotros
un gran valor. En primer lugar la experiencia de la Consejería de
Justicia de la Junta de Andalucía para la implantación de
la aplicación segura de firma para jueces, ficales y secretarios
judiciales; de este proyecto sacamos gran parte de nuestra competencia en
la materia, incluso en la construcción de tecnología que ha
terminado siendo propia y trasplantable a otros clientes, como por ejemplo
el ministerio de Justicia de Portugal.
Podemos hablar, también, de Rural Servicios Informáticos,
donde se ha implantado una autoridad de certificación y se ha integrado
todo el procedimiento de identificación en su intranet corporativa.
Bull, además de lo que afecta a los procesos de implantación,
ayuda a las empresas a posicionarse dentro de este mundo, que en muchos
aspectos les es desconocido. En el caso de Rural, colaboramos en la identificación
de los procesos en los que la firma electrónica dentro de su corporación
podía tener un valor añadido importante. Igual hicimos con
Fonocom.
¿Temen que otras compañías les llamen la
atención por realizar consultoría de negocio?
Bull llega a la consultoría de negocio desde el conocimiento
profundo de lo que se puede y lo que no se puede hacer utilizando ciertas
tecnologías de información y de comunicaciones. Cuando llevamos
a cabo una consultoría, lo hacemos porque conocemos bastante bien
todas las tecnologías disponibles o en disposición de usarse.
Y en esto basamos nuestra independencia. Otras empresas se consideran independientes
porque a lo mejor no saben demasiado de ninguna de las tecnologías,
y se pueden permitir el lujo de seleccionar cualquiera de ellas.
Pero Bull participa en el capital de Safelayer. Algunos les pueden
acusar de parcialidad...
A la larga el mercado penaliza a aquellos consultores o integradores
que se muestran muy cercanos a un único producto, salvo si ese producto
es puntero y está a una distancia abrumadora del resto, en cuyo caso
el mercado aplaudirá la decisión del integrador o del consultor.
Pero si no existe un líder absoluto del mercado, lo que se exige
entonces es independencia. Nosotros no negamos nuestra participación
en el accionariado de Safelayer desde el principio, lo que creo fue una
decisión excelente, pero existen otros fabricantes de tecnologías
con las que tenemos acuerdos corporativos como Baltimore o SmarTrust. El
hecho de que los usuarios conozcan que Bull es accionista de un determinado
editor de software de seguridad no creo que haya sido un freno para nosotros
en el mercado. Nos gusta decir que somos multitecnología, en el sentido
de que cuando enfocamos un proyecto estamos capacitados para introducir
varias, si es necesario.
¿Incluso las de Bull?
Sí. Para Bull el desarrollo propio de tecnología
es importante. No aspiramos a ser un editor de software, pero sí
a tener un conjunto de herramientas que nos ayuden a enfocar los proyectos
en áreas fundamentales, como las aplicaciones de seguridad. Hasta
ahora se ha realizado un enfuerzo importante por proteger aplicaciones de
negocio. Poco a poco se empieza a intuir que hay que introducir seguridad
en las aplicaciones. Creo que en muchas ocasiones sería bueno hacer
girar la construcción de las aplicaciones de negocio alrededor de
la propia firma electrónica, porque en muchos aspectos puede mejorar
la gestión e incluso reducir el coste de construcción del
sistema de firma electrónica. Como proceso tecnológico en
sí mismo, puede facilitar la construcción de aplicaciones.
Ahí si queremos tener una tecnología que nos permita realizar
proyectos de forma rápida. Dicha tecnología se fundamenta
en el uso del certificado electrónico como elemento de identificación
de las personas, el directorio LDAP como repositorio de todas las informaciones
de autenticación, gestión e identificación, y la tarjeta
inteligente normalmente como contenedor. A partir de estos tres elementos,
podemos construir las aplicaciones que sea preciso: single sign on, firma
electrónica avanzada, sellado de tiempo... Actualmente trabajamos
en aplicaciones que tienen que ver con la securización
de los procesos de correo electrónico y de la gestión administrativa.
Quisiera dejar claro que no sólo nos dedicamos a la PKI. Tenemos
un grupo muy importante de consultores trabajando en los aspectos ligados
a la auditoría y a la construcción de sistemas de seguridad.
En este caso estamos más ligados a un editor de software, porque
su solución nos parece diferenciadora. Me refiero a ISS. Hablando
de referencias, quizá merezca la pena mencionar a Securli@. Allí
se realiza una auditoría de seguridad de todos los sistemas gestionados
por el gobierno de la Generalitat Valenciana, cerca de 11.000. Otras referencias
en esta área son las de Citibank, la Oficina Española de Patentes
y Marcas y Eroski. |
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¿Sigue Bull manteniendo sus previsiones de resultados para el mercado
ibérico?
Pensamos que para finales de este año alcanzaremos una cifra
de negocio de nueve millones de euros, unos 1.500 millones de pesetas.
Significa un crecimiento muy importante frente a los 800 millones de pesetas
de 2000, aunque más que el crecimiento en la cifra de negocio,
lo que valoramos en e-Security, como unidad, es el crecimiento que se
ha producido en los recursos humanos, tanto desde el punto de vista cuantitativo
estamos en el ntorno de las cincuenta personas trabajando en proyectos,
como cualitativo, ya que creo que tenemos uno de los grupos más
expertos en las distintas áreas de la seguridad que hay en España.
Hay otro parámetro de interés: el peso creciente que la
unidad de e-Security está adquiriendo dentro de Bull.
¿Cuáles son sus relaciones con socios tecnológicos?
Se observa que mantienen tratos con FNMTRCM y con Camerfirma, pero no
con ACE.
En la Oficina de Patentes y Marcas trabajamos con FNMT-RCM.
Con Camerfirma hemos colaborado en la implantación de su solución
PKI y en el contexto de su oferta de externalización, como la que
tienen con la Cámara de Uruguay. De hecho estamos juntos en algunas
operaciones y para pruebas de tecnología. Con ACE también
tenemos relaciones. Fue la primera entidad de certificación con
la que Bull trabajó. Me refiero a Informarket, hoy Euromarket.
De todas formas, las relaciones de Bull con estas entidades se entienden
sin perjuicio de que en ciertas ocasiones podamos encontrarnos en lugares
diferentes en determinadas negociaciones.
¿Qué opina de la polémica existente en
el mundo de la PKI, acerca de la opción de externalización
frente a la de herramientas tecnológicas de fabricante?
Me parece estéril. Plantear esa disyuntiva de blanco
o negro no está en el fondo del problema. Lo importante es que
la empresa sea capaz de visualizar su situación, su posición,
dentro de lo que pueden ser las redes de confianza, y que ésta
sea dueña de las decisiones acerca de la posición que va
a ocupar dentro de esas redes de confianza.
La verdad es que la pregunta es difícil de contestar en frío.
Creo que la elección debe estar basada en un proceso de decisión,
y Bull está en disposición de contribuir a que el usuario
se forme un criterio al respecto a través de un trabajo consultivo.
Una última pregunta: ¿qué compañías
considera usted, en tanto director de e-Security de Bull España,
como competidoras en el mercado de seguridad TIC, y que cree que les diferencia
a ustedes de ellas?
Empiezo por el final: nos diferencia la versatilidad de nuestra
oferta, ya que tenemos capacidades en múltiples áreas de
la seguridad, lo que nos permite abordar una amplia tipología de
proyectos y desde muchas aproximaciones: consultoría, implantación,
desarrollo de tecnología... A efectos de mercado, nuestra presencia
se deja sentir en la consultoría y la auditoría de seguridad,
en los planes de adaptación a la legislación sobre protección
de datos, en la construcción de sistemas de información
basados en herramientas de análisis de vulnerabilidad o de servicios
de vigilancia, en el ámbito de las consultorías para la
identificación de modelos de implantación de PKI, proyectos
de implantación de firma electrónica, incluso en el desarrollo
de tecnología propia... Encontramos competencia en todos los frentes,
pero no puedo hablar de una única tipología de competidores;
en muchas ocasiones nos topamos con algunos que acceden a opciones de
mercado de una manera espontánea. Esto es típico de la firma
electrónica: aprovechar la cercanía al cliente para promover
soluciones o para participar en la disputa por ese tipo de proyectos.
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Texto:
José de la Peña Muñoz
Fotografía: Jesús A. de Lucas
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