EL FLORECER DE LAS PROPUESTAS |
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El pasado 27 de enero fue la fecha oficial del nacimiento de una iniciativa interesante: el arranque en el Reino Unido del denominado Instituto para los profesionales de Seguridad de la Información. Respaldado tanto por la administración como por la industria del país (cuenta ya con más de 20 organizaciones asociadas y 220 miembros afiliados), el IISP nace con el objetivo de erigirse en ente portavoz, centralizador e impulsor de asuntos relacionados con la seguridad en sus vertientes de formación, interlocución de y con la industria, y como foro de debate permanente. |
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Todo buen profesional sabe que en nuestro campo el porvenir se antoja complicado y exigente; por tanto, la demanda de un profesionalismo bien orientado y más preparado es nuclear para afrontar con éxito los nuevos retos de la disciplina. Por ello, esta iniciativa británica –cuya puesta de largo, según lo previsto, tendrá lugar en septiembre próximo–, parece una idea útil y, por qué no, exportable.
Precisamente, el nacimiento del IISP vuelve a recordar a un servidor algo similar a lo que desde el ideario de esta revista –¡con quince años ya a sus espaldas!– venimos considerando estratégico: la necesidad de creación, de una vez, de una entidad nacional encomendada a centralizar, en lo necesario, cualesquiera asunto vinculado con la seguridad de la información; muy especialmente todo lo susceptible de repercutir en las infraestructuras críticas del país, en su entramado empresarial y en la ciudadanía que lo conforma. Recién como estamos entraditos en la primavera, parece que en estos pagos también empiezan a percibirse brotes novedosos y halagüeños en el tema de referencia. Lo desconocido parece cobrar forma y el ansiado desperezamiento y la voluntad de entendimiento/interoperabilidad de todos los entes concernidos, en aras de una estrategia seria y común, también parecen querer brotar. Con todo, es posible que el auténtico revulsivo de la presente estación debamos atribuírsela con justicia a otra iniciativa, esta vez de aquí y a mucha honra: el dni electrónico. Aguardamos espectantes a los resultados de la cosecha. |
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