La información, bajo control

La concepción del modo en que la tecnología tiene que operar para ayudar a reducir los riesgos de seguridad asociados al tratamiento de la información, está cambiando a ritmo tan trepidante que ya empieza a ser casi habitual la referencia a la “desperimetrización”, trabalenguas que –en parte por esa razón– forzará la creatividad del mercado, tan dado además a engendrar palabras-clave.
El cambio está propiciado por las convergencias (TIC, fijo, móvil...) y por sus efectos en el ciclo de vida de la información en el medio electrónico, que obliga a ligar con robustez los documentos con su creador y sus destinatarios. La desperimetrización no viene a desmontar la seguridad perimetral. Al menos mientras haya perímetro.
Este cambio de concepción en la protección de la información, ya anunciado hace años, está cristalizando hoy forzado por esa galopante convergencia antes mencionada, y también por las fugas y escapes de información de empresas y organismos de los que se da noticia con mayor o menor precisión en los medios de comunicación.
Es obvio que en este contexto, la seguridad de la información, la de valor para el negocio y la sujeta a cumplimiento legal –caso por ejemplo de los datos personales–, va a obligar a las empresas a profundizar en esta orientación desde varios puntos de partida, y prácticamente todos llevan implícita la aplicación de la hoy poco amigable criptografía.
En la sesión de Respuestas SIC (www.revistasic.com/respuestassic) que organiza esta publicación los días 24 de junio (Madrid) y 26 de junio (Barcelona), habrá oportunidad de profundizar en la prevención de fugas y pérdidas de información, y en las distintas alternativas que hoy se conciben para minimizar esta amplísima familia de riesgos.


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