LOS FONTANEROS |
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En las páginas de la sección Noticias de este número el lector puede constatar un buen número de iniciativas transnacionales por las que se vislumbran muchas de las actuales líneas maestras de investigación y respuesta a los nada triviales frentes del control, la seguridad y la protección en nuestros días. Desde la profundización en aspectos de identidad, de autenticación y de gestión de riesgos, pasando por la preservación de las infraestructuras críticas o de la privacidad ante la galopante oleada de acoso a la intimidad, hasta iniciativas de lucha contra el fraude electrónico y prevención de terrorismo, toda la panoplia de proyectos de I+D+i y variopinto asociacionismo en la materia son, por así decirlo, masivas. Aunque, lamentablemente, lo que en realidad evidencian es el sonrojante aluvión de ‘goteras’ que asuela nuestra flamante y moderna sociedad de la información. |
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Todo indica que se siguen construyendo los venideros cimientos igual de mal que siempre y al socaire de estos enésimos errores es como prolifera la caterva de iniciativas ‘paliadoras’ antes mencionada y prosperan los ‘fontaneros’ de esta sociedad del conocimiento con alzheimer precoz.
En fin, como parece que hasta las moscas revolotean en los espacios TIC, siga siendo bienvenida toda nueva iniciativa de ‘aunamiento’ de fuerzas frente al reverso tenebroso. Entre ellas, es menester congratularnos de la reciente creación del Centro de Excelencia en Cooperación en “Ciberdefensa”, a instancias de la OTAN y del Consejo Europeo (COE), que permitirá desarrollar programas de investigación y formación en la materia. España se ha sumado a esta importante iniciativa, cuya sede central estará ubicada en la capital de Estonia. Precisamente, en este mismo ámbito de protección cabe reseñar la celebración en nuestro país de la más reciente edición de la Conferencia de la OTAN sobre Ciberdefensa (NCIRC). A instancias del Centro Criptológico Nacional –entidad que actuó como anfitriona de esta IX edición–, el evento, celebrado en abril en Barcelona, contó con la multitudinaria asistencia de profesionales de 26 países y se erigió en plataforma idónea para mostrar los principales avances en este crítico epígrafe, incluyendo, naturalmente, los concernidos a nuestro país. Con todo, este último reto quizá se quedó a medias pues algunos conferenciantes ofrecieron una pobre y algo ‘rancia’ imagen, muy lejos del auténtico potencial de los trabajos desarrollados en España y de la gran calidad de sus especialistas. Y es que no sólo hay que serlo, sino también parecerlo. |
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